El humedal de Soto-Gutiérrez, una de las joyas ecológicas del Parque Regional del Sureste y conocido como la «Pequeña Doñana madrileña«, ha comenzado su proceso de restauración tras años de degradación ambiental. La Fundación Global Nature, que recientemente ha adquirido las once hectáreas que conforman este ecosistema, ha asumido la responsabilidad de su recuperación con el respaldo del Ayuntamiento de Ciempozuelos y la Comunidad de Madrid.
El inicio de este proceso se formalizó con una reunión entre la alcaldesa de Ciempozuelos, Raquel Jimeno; la concejala de Medioambiente, Lucía Balandín; el concejal de Agricultura y Turismo, Luis Pueyo; y la nueva propietaria de los terrenos. Durante el encuentro, se estableció un compromiso conjunto para agilizar los permisos y ejecutar las acciones necesarias para la restauración de este ecosistema. El Ayuntamiento ha asegurado su colaboración en los trámites administrativos para facilitar la implementación de los trabajos en el humedal, que forma parte de la Red Natura 2000.
Un tesoro natural generado por la actividad humana
El humedal de Soto-Gutiérrez, que se originó en una antigua gravera debido al afloramiento de agua freática, ha sido un refugio para más de 228 especies de aves, muchas de ellas en peligro de extinción o en estado de vulnerabilidad. Su importancia ecológica ha sido comparada con la del Parque Nacional de Doñana, ya que en sus mejores épocas albergó un número similar de especies de aves acuáticas.
Sin embargo, en 2021, una serie de obras de drenaje provocaron la desecación de la laguna principal del humedal, lo que resultó en la pérdida de hábitats esenciales para la biodiversidad local. Grupos ecologistas denunciaron la situación, alertando sobre la desaparición de especies y el deterioro progresivo del ecosistema. La vegetación acuática murió y se acumuló en grandes cantidades en el vaso lagunar, afectando la funcionalidad ecológica del área.

El objetivo de la Fundación Global Nature es restaurar el humedal a su estado original antes de las obras de drenaje. La zona sur de la laguna, actualmente seca, volverá a llenarse de agua en un plazo estimado de dos a tres años. Para ello, será necesario retirar el material vegetal acumulado y aplicar medidas de recuperación ecológica que permitan la naturalización del espacio y su funcionalidad como ecosistema acuático.
Este proyecto de restauración no solo busca devolver el hábitat a su estado natural, sino garantizar su gestión a largo plazo para que pueda seguir ofreciendo servicios ecosistémicos a la sociedad. En línea con su estrategia ambiental, la Fundación Global Nature subrayaba hace unos meses en la XIX Conferencia de las Partes (COP29) en Bakú la importancia de la restauración de humedales como una solución climática estratégica para mitigar el calentamiento global.
Un santuario único en Madrid
Los humedales de Soto-Gutiérrez han sido un refugio para una gran diversidad de especies. De acuerdo con el grupo de trabajo del humedal, en la zona se han identificado, como se señalaba, 228 especies de aves, 52 de ellas en peligro de extinción o vulnerables. Entre las especies avistadas se encuentra el correlimos pectoral, un ave que solo ha sido registrada en este lugar dentro de la Comunidad de Madrid.
El entorno de la laguna también es clave para la biodiversidad, ya que está rodeado de cultivos de maíz, el río Jarama y cerros de yeso y arcilla, elementos que favorecen la presencia de distintas especies. Además, la existencia de granjas de caballos, bueyes y vacas contribuye a la presencia de aves como la garcilla bueyera, que se alimenta en los alrededores del ganado.
Según declaraciones de Miguel García, miembro del grupo de trabajo del Soto-Gutiérrez, a Newtral, la comparación con Doñana no es exagerada: “En Doñana se han avistado unas 240 especies de aves en las zonas más ricas. Aquí, en este humedal, hemos visto 228”. Para los expertos, la singularidad de esta laguna reside en su origen artificial y en cómo la naturaleza ha conseguido colonizarla hasta convertirla en un santuario de vida silvestre.

El proceso de restauración del humedal de Soto-Gutiérrez representa una oportunidad para corregir los errores del pasado y devolver a la Comunidad de Madrid uno de sus ecosistemas más valiosos. Aunque el camino es largo, la implicación de la Fundación Global Nature, las autoridades locales y la comunidad científica ofrece esperanzas para la recuperación de este espacio natural.